El Aborto Provocado y el Perdón de Dios

Blanca Martínez | April 10, 2008

Cientos, y quizás miles de mujeres en todo el mundo, llegan día con día a grupos e instituciones que ofrecen apoyo psicológico y espiritual a quienes han pasado por la difícil experiencia de un aborto provocado.

Un Testimonio

Es justamente la condición que adquiere la mujer luego de un aborto intencional, un estado que ejemplifica claramente el dolor que causa el pecado y la necesidad del perdón que otorga Dios a través de su divina misericordia.

Pero el que una mujer que se ha practicado un aborto logre reconocer la misericordia de Dios a través del Sacramento de la Reconciliación, no es un proceso fácil.

Por el contrario, testimonios recabados por los organismos que se dedican a atender a las mujeres que han abortado, muestran que se trata de una situación dolorosa y complicada, que ha hecho incluso que los expertos en la conducta humana definan la condición de la mujer que se ha practicado un aborto, como un síndrome.

Síndrome Post Aborto
El síndrome post aborto ha sido definido como el conjunto de síntomas, físicos y psicológicos, que presenta una mujer que ha abortado.

Entre los síntomas físicos se encuentran depresión, dolores de cabeza, mareos, tensión muscular, dificultad para dormir y trastornos en la alimentación. Entre los síntomas psicológicos se hallan la culpa, ansiedad, conductas evasivas, dificultad para establecer relaciones emocionales, llanto inexplicable, pensamientos suicidas, e inclusive actitudes promiscuas, además de consumo de drogas, alcohol y conductas autodestructivas. En muchos países existen servicios especializados que atienden a las mujeres que se han provocado un aborto, dependientes de organizaciones que defienden la vida. También en ciertas diócesis algunas asociaciones civiles ofrecen el mismo servicio.

Blanca Aranda, directora de Amor Curativo, A.C., una de esas asociaciones, abundó sobre los efectos del síndrome post aborto y sus terribles repercusiones sociales. “Muchas de las mujeres que sí tuvieron otros hijos pueden caer en actitudes de maltrato hacia los hijos vivos, descuido o hasta sobreprotección.”

Afirmó que para resolver toda su sintomatología, la mujer que ha abortado requiere el apoyo de especialistas, pero ante todo, necesita sanar su condición espiritual, resquebrajada por una decisión que muchas de las veces ella ni siquiera quería llevar a cabo. “En su interior ninguna mujer desea un aborto, ya que el vínculo entre madre e hijo es muy fuerte… pero existen situaciones que la orillan a hacerlo,” explicó la entrevistada.

Atención Espiritual
Más allá de la atención psicológica que los organismos especializados puedan brindar, es importante considerar la sanación espiritual como algo indispensable para contrarrestar los devastadores efectos post aborto. Un sacerdote, licenciado en matrimonio y familia por la Pontificia Universidad Lateranense, explica: “Tenemos inscrita la ley de Dios en nuestros corazones y con ella el mandamiento ‘no matarás’… la psicología ayuda a la sanación de la persona, pero en lo profundo de la conciencia sigue resonando la ley natural.”

Es por ello que se hace necesaria la sanación espiritual, la cual llega sólo a través de la reconciliación, no solamente con Dios, sino incluso consigo misma, lo que resulta más difícil de lo que pareciera.

“Las mujeres que abortan pueden llegar a ser perdonadas por Dios, pero necesitan un proceso de sanación interior para que cierre la herida… el camino es acudir a la misericordia de Dios que las espera en el Sacramento de la Reconciliación,” aclaró el sacerdote entrevistado.

Dijo que para que la mujer logre la sanación espiritual verdadera, es necesario que acepte humildemente su culpa y tenga la confianza en la misericordia de Dios para que así pueda aceptar el perdón que le otorga a través del ministro (obispo o sacerdote). “Algunas mujeres pueden confesar su pecado muchas veces y no creen que Dios las ha perdonado… su sentimiento de culpa es tan grande que creen que ellas mismas deben pagar su deuda,” dijo Blanca Aranda. Pero tal y como lo explicó el sacerdote: “No hay ningún pecado, por más grave que sea, que Dios, a través de la Iglesia y sus ministros, no pueda perdonar.”

Aborto, Pecado Reservado
Es importante aclarar que, conforme al Código de Derecho Canónico “quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en una excomunión latae sententiae” (canon 1398). Esto quiere decir que quien ha practicado el aborto, aconsejándolo, propiciándolo o llevándolo a cabo, automáticamente queda excomulgado de la Iglesia. Por ello, el aborto es considerado como un pecado reservado, es decir, del que solamente un obispo puede absolver.

Sin embargo, también conforme a las reglas de la Iglesia Católica, el propio obispo puede delegar esta facultad a algunos sacerdotes de su diócesis, como una expresión de la misericordia infinita de Dios.

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